La debilidad estructural detrás del crecimiento

En 2025, Bangladés lideró el sur de Asia con un crecimiento del 45% en IED, pero el volumen absoluto de 1.800 millones de dólares no solo está muy por debajo del nivel que correspondería a su PIB de 500.000 millones de dólares, sino que incluso queda rezagado frente a economías como Uganda (3.400 millones de dólares), Ghana y la República Democrática del Congo (1.900 millones cada una). Esta contradicción pone de manifiesto un cambio estructural en los flujos de capital global: las inversiones basadas en recursos y las regiones con políticas favorables están redibujando el mapa de la IED, mientras Bangladés aún no logra superar su excesiva dependencia de la manufactura tradicional y el financiamiento nacional.

Según el último *Informe de Inversiones Mundiales 2026* de la UNCTAD, la IED de Bangladés representa solo el 1,4% de su formación bruta de capital fijo, lo que significa que más del 98% de la inversión fija sigue siendo respaldada por fondos nacionales. Al mismo tiempo, el valor de los nuevos proyectos de inversión *greenfield* anunciados cayó un 22,9% hasta los 1.330 millones de dólares, lo que indica que los inversores se muestran cautelosos ante compromisos a largo plazo que parten de cero.

¿Por qué superan los reformadores africanos?

El factor clave que impulsa a los tres países africanos por encima de Bangladés no es casual, sino el resultado de la sinergia entre reformas políticas sistémicas y dotación de recursos.

  • **Ghana**, tras la llegada de un nuevo gobierno en 2025, eliminó múltiples impuestos, estableció una empresa estatal de compra de oro para estabilizar la moneda, y a través de la *Ley de la Agencia de Promoción de Inversiones de Ghana 2026* eliminó el requisito de capital mínimo y simplificó los procesos de registro. A esto se suma que la inflación bajó del 21% al 3,4% y las reservas de divisas aumentaron a 13.950 millones de dólares, lo que mejoró enormemente el entorno de inversión.
  • **Uganda** fortaleció el servicio integral de la agencia de inversiones, amplió los incentivos en parques industriales y zonas económicas especiales, impulsó inversiones en infraestructura de petróleo y gas, y se alineó activamente con los marcos políticos de la Comunidad de África Oriental y el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA).
  • La **República Democrática del Congo**, por su parte, atrajo inversiones por valor de miles de millones de dólares en los sectores extractivo, de infraestructura y agrícola mediante la revisión de la ley de inversiones, la apertura del sector eléctrico, el desarrollo de zonas económicas especiales y la integración regional.

Estos países han convertido su potencial de recursos en capacidad de ejecución política. En cambio, Bangladés, a pesar de su ventaja de costos en la fabricación de prendas de vestir, no ha logrado liberar el potencial de IED a través de innovaciones legales e institucionales como lo hicieron los países africanos.

Divergencia regional en la recuperación global de la IED

En 2025, la IED mundial creció un 6% hasta los 1,6 billones de dólares, poniendo fin a dos años consecutivos de caída, pero la recuperación fue "estrecha y desigual". Asia en desarrollo sigue liderando con 64.400 millones de dólares, mientras que Estados Unidos (277.000 millones), Singapur (151.000 millones), Hong Kong (117.000 millones) y China (105.000 millones) dominan el ranking.

Sin embargo, el auge de los reformadores africanos demuestra que el capital global ya no se centra únicamente en los polos manufactureros tradicionales. A medida que las empresas multinacionales reevalúan los riesgos de la cadena de suministro, la incertidumbre geopolítica, los altos costos de financiamiento y la fragmentación económica están llevando a los inversores a prestar más atención a la estabilidad política y la disponibilidad de recursos. Sectores emergentes como la transición energética, los semiconductores y la infraestructura digital se han convertido en el centro de la competencia entre países.

El dilema de Bangladés y las posibles vías de escapeLa debilidad tanto en calidad como en cantidad de la IED en Bangladés está profundamente arraigada: disminución de la inversión en nuevos proyectos, concentración de la industria en eslabones de bajo valor agregado y falta de grandes proyectos de recursos. Si solo se contenta con aumentar la tasa de crecimiento sin resolver el defecto estructural de "grande pero no fuerte", en el futuro podría seguir siendo superada por las economías reformistas africanas e incluso por los nuevos competidores del sudeste asiático.

Las opciones de políticas incluyen: profundizar la reforma de las zonas económicas especiales, simplificar la aprobación de inversiones, vincular la promoción de inversiones con mecanismos regionales como el AfCFTA o la "Franja y la Ruta", y al mismo tiempo, desplegar activamente la transición energética y el ámbito de la infraestructura digital. Además, mejorar continuamente la facilidad para hacer negocios, estabilizar el tipo de cambio y la inflación son condiciones básicas para atraer IED de alta calidad.

Perspectiva a largo plazo: el cambio en la lógica de los flujos de capital

La IED global ha entrado en una nueva fase de "impulso político + anclaje de recursos". El modelo pasado, centrado en la mano de obra barata como principal atractivo, está dando paso al atractivo integral institucional. La lección de Bangladés es que, incluso con un gran mercado interno y una posición de centro regional, sin reformas complementarias, el capital seguirá fluyendo hacia competidores que mejor usen las palancas políticas. El caso de los tres países africanos demuestra que las economías pequeñas también pueden apalancar grandes inversiones mediante reformas. Para los inversores globales, el criterio para juzgar el próximo punto caliente de inversión ya no es el tamaño del PIB, sino la velocidad y profundidad de la reforma institucional.