La "Gran Divergencia" de los flujos de capital global hacia los mercados emergentes: el enigma del desacoplamiento entre China y el resto de los mercados emergentes
El capital internacional está redibujando el mapa de inversión de los mercados emergentes. Un estudio reciente de la Brookings Institution (Brookings), basado en datos de balanza de pagos de 25 grandes economías de mercados emergentes, señala que China y otros mercados emergentes han mostrado un notable "desacoplamiento" (decoupling) en los flujos de capital. Este desacoplamiento no es resultado de un único evento, sino de la superposición de tendencias de largo plazo, choques geopolíticos y ciclos de políticas. Comprender la estructura interna de esta divergencia tiene un valor estratégico que supera con creces las fluctuaciones de mercado a corto plazo para las corporaciones multinacionales, los fondos soberanos y los responsables de políticas de los mercados emergentes.
1. Del "campo gravitacional del capital" a la "divergencia": un hecho empírico
En la década anterior a la pandemia, China fue un imán supermagnético para los flujos de capital global: tanto la inversión extranjera directa (IED), como la inversión de cartera y otras inversiones intermediadas por bancos mostraron entradas netas sostenidas y fuertes. Sin embargo, tras la pandemia, este panorama se ha invertido de manera fundamental.
Robin Brooks, investigador principal de Brookings, descompone los flujos de capital en tres categorías: IED real excluyendo utilidades reinvertidas, inversión de cartera en acciones y bonos, y "otras inversiones" que incluyen crédito comercial y préstamos transfronterizos. Medido por el promedio móvil de cuatro trimestres como porcentaje del PIB, China y los otros 24 mercados emergentes (EM) muestran una clara divergencia.
Lo más llamativo es la inversión de cartera y otras inversiones: la primera muestra salidas netas persistentes en China, mientras que en otros mercados emergentes se sitúa en el lado fuerte del rango histórico; la segunda se ha debilitado considerablemente después de la pandemia y se ha deteriorado aún más tras el conflicto geopolítico. Incluso en el ámbito de la IED, aunque China sigue registrando entradas positivas, la brecha en términos de PIB con el resto de los mercados emergentes se está estrechando, e incluso se está formando una divergencia tendencial.
2. Tres tipos de capital, tres líneas de tiempo: la granularidad del desacoplamiento
El "desacoplamiento" de los flujos de capital no es monolítico. Diferentes categorías de capital corresponden a diferentes actores de inversión, apetitos de riesgo y ciclos de decisión, y por lo tanto sus factores impulsores también difieren.
**1. Inversión extranjera directa: el epítome de la desaceleración estructural de largo plazo**
Excluyendo las utilidades reinvertidas, la debilidad de las entradas de IED en China no es un shock repentino, sino una tendencia de largo plazo que abarca varios años. Detrás de esto se encuentran el aumento de los costos laborales, la intensificación de la competencia en el mercado interno, el exceso de capacidad en algunos sectores, y la penetración continua de la localización de las cadenas de suministro globales y las estrategias de "friend-shoring" (abastecimiento en países amigos). Las empresas multinacionales ya no ven a China simplemente como la "fábrica del mundo", sino que sopesan con mayor precisión la posición relativa de China en los mercados, la producción y las redes de innovación.
Es notable que, durante el mismo período, la IED en otros mercados emergentes no mostró una caída de la misma magnitud, sino que mantuvo cierta resiliencia en algunos sectores. Esto sugiere que la inversión directa global está transitando de una evaluación de "eficiencia primero" a una multidimensional que valora tanto la seguridad como la resiliencia, y China enfrenta desafíos estructurales más evidentes en esta transición que otros EM.**2. Inversión de cartera: el ciclo de políticas y la revalorización de la prima de riesgo**
La divergencia entre China y el resto de los EM en la inversión de cartera en acciones y bonos parece coincidir temporalmente con el inicio del nuevo mandato en Estados Unidos. No es casualidad. Los cambios de política en Estados Unidos suelen provocar una revalorización global del apetito por el riesgo, en particular los ajustes de expectativas en torno a aranceles, controles tecnológicos y flujos de capital. Al evaluar los activos chinos, los inversores internacionales ya no solo se fijan en los datos de crecimiento, sino que también incorporan factores como la prima geopolítica, la previsibilidad de las políticas y el ritmo de apertura de la cuenta de capital.
En cambio, otros mercados emergentes se benefician de la demanda de diversificación del riesgo, atrayendo una atención relativamente mayor de los fondos en la asignación global. Por supuesto, este "efecto sustitución" no es un juego de suma cero, sino un subproducto del reequilibrio de las carteras globales.
**3. Otras inversiones: la reacción en cadena de los conflictos geopolíticos y la financiación del comercio**
El fuerte debilitamiento de las "otras inversiones" está altamente relacionado con la ruptura de las cadenas de suministro globales tras la pandemia, la invasión rusa de Ucrania y otros eventos. Este tipo de capital depende en gran medida de las líneas interbancarias, las cartas de crédito comerciales y los préstamos a corto plazo, y es el más sensible a los riesgos geopolíticos y de sanciones. Tras la guerra en Ucrania, la revisión de la exposición de la banca transfronteriza a países concretos se endureció considerablemente, y los requisitos de cumplimiento de sanciones relacionadas con Rusia se extendieron a un espectro más amplio de mercados emergentes; China no fue inmune.
Además, la volatilidad del tipo de cambio del renminbi y los cambios en las expectativas sobre los controles de capital también afectaron en cierta medida el apetito por la financiación del comercio. En conjunto, la debilidad de las otras inversiones refleja una mayor cautela de las instituciones financieras globales en sus balances ante la incertidumbre geopolítica.
III. La lógica industrial global de la divergencia de capitales
El desacoplamiento de capitales no se limita a la cuenta financiera en sí; es un reflejo de la reestructuración de la economía real global. En los últimos años, las cadenas industriales globales han mostrado una evolución compuesta de "regionalización + nearshoring + diversificación". Las empresas multinacionales, mientras mantienen su cuota de mercado en China, aceleran la construcción de nodos de suministro secundarios en el Sudeste Asiático, el Sur de Asia, México y otras regiones. El mapa de las cadenas de suministro de sectores clave como semiconductores, energías renovables y productos farmacéuticos se está redibujando, y por tanto los flujos de IED se están remodelando.
Este proceso no es una simple "desvinculación de China", sino un reequilibrio entre eficiencia y seguridad por parte de las empresas. China todavía cuenta con un enorme mercado interno, una infraestructura industrial completa y un dividendo de ingenieros en rápida evolución, pero el impulso marginal para atraer inversión extranjera ha pasado de la "fabricación de bajo costo" a la "innovación local + manufactura de alta gama". Los demás mercados emergentes, por su parte, gracias a sus costos laborales, ventajas de ubicación o redes de acuerdos de libre comercio, han absorbido parte de la capacidad productiva reubicada y han obtenido así nuevos flujos de capital.
Desde una perspectiva más macro, las economías emergentes del Sur Global se están convirtiendo en destinos importantes para la asignación diversificada del capital internacional. Ya sea India, Indonesia, México o Arabia Saudita, todas están atrayendo capital a largo plazo mediante narrativas como la inversión en infraestructura, la economía digital y la transición verde. La "gran divergencia" en los flujos de capital refleja precisamente esta configuración de inversión multipolar.
IV. Implicaciones para los inversores y los responsables de políticas## 4. Implicaciones para las decisiones de inversión y los responsables de políticas
Para las empresas multinacionales, la divergencia de flujos de capital entre China y el resto de los mercados emergentes implica que deben reevaluar el marco de riesgo y rendimiento por países. El potencial de crecimiento a largo plazo del mercado chino sigue existiendo, pero sus políticas para la inversión extranjera, el entorno regulatorio y los riesgos geopolíticos deben incorporarse a modelos más complejos. Al mismo tiempo, las empresas deben evitar equiparar la "diversificación de la inversión" con la "retirada de China" y, en cambio, construir carteras regionales más resilientes, de modo que China y los demás nodos de la cadena de suministro en Asia se complementen en lugar de sustituirse.
Para los responsables de políticas de los mercados emergentes, la resiliencia de los flujos de capital no es innata. Un entorno jurídico estable, políticas predecibles, una mayor profundización de la mercadización financiera y una infraestructura abierta al exterior son factores clave para atraer capital a largo plazo. Las economías que puedan ofrecer reglas transparentes y rendimientos estables obtendrán una mayor participación en la gran divergencia.
Para los inversores internacionales, la investigación de Brookings nos recuerda que los factores que impulsan los flujos de capital varían según el ciclo; no se debe interpretar erróneamente la volatilidad de las inversiones de cartera a corto plazo como una tendencia estructural de la inversión extranjera directa (IED), ni subestimar el impacto de los acontecimientos geopolíticos en los flujos de capital de alta frecuencia. Un desglose detallado de la balanza de pagos ayuda a identificar las tendencias de capital verdaderamente sostenibles.
5. Conclusión: buscar un nuevo equilibrio en medio de la incertidumbre
El desacoplamiento de los flujos de capital globales hacia China y hacia el resto de los mercados emergentes es un fenómeno compuesto con múltiples causas y múltiples efectos. Es tanto la manifestación de cambios estructurales a largo plazo como el reflejo de impactos geopolíticos a corto plazo. En el futuro, a medida que el entorno monetario mundial cambie de rumbo, los conflictos geopolíticos evolucionen y las políticas industriales de los distintos países avancen, los flujos de capital seguirán fluctuando. Pero lo que es seguro es que la asignación de capital global ha entrado en una nueva era marcada por una mayor selectividad, una mayor sensibilidad regional y una mayor flexibilidad estratégica.
Para los observadores, seguir el "grado de granularidad" de los flujos de capital es más importante que perseguir el volumen agregado. Las trayectorias divergentes de la IED, las inversiones de cartera y otras inversiones nos ofrecen claves fundamentales para comprender la transformación profunda de la estructura económica mundial. Y el desenlace de esta "gran divergencia" dependerá de la competitividad institucional y la sabiduría geoeconómica de cada país en la nueva fase de la globalización.