Fuga de capital bajo la aparente prosperidad
En el año fiscal 2025-2026, la India registró un récord de 94.500 millones de dólares en entradas brutas de inversión extranjera directa (IED), una cifra que llamó la atención de los mercados emergentes globales. Sin embargo, la IED neta —es decir, la inversión extranjera realmente retenida después de deducir la repatriación de beneficios, el pago de dividendos y la salida de capital— se desplomó de 28.000 millones de dólares hace dos años a apenas 1.000 millones.
Esta disparidad de datos revela un hecho clave: el capital que fluye hacia la India está saliendo a un ritmo casi igual. La India no ha perdido su atractivo para la inversión extranjera, sino que la naturaleza del capital que atrae ha experimentado un profundo cambio.
Repatriación de beneficios y salida de inversores: el doble motor de la fuga de capital
El principal impulsor del desplome de la IED neta es el fuerte aumento de la repatriación de beneficios por parte de las empresas multinacionales. A medida que las empresas que operan en la India aumentan su rentabilidad, cada vez más filiales transfieren sus beneficios a sus países de origen. Al mismo tiempo, los fondos de capital privado y capital riesgo que entraron en la última década están entrando en su ciclo de salida. Tras obtener rentabilidades considerables, estos inversores están reduciendo su participación mediante ventas en el mercado secundario o salidas a bolsa, lo que provoca un reflujo masivo de capital.
Según datos del Banco de la Reserva de la India, las salidas de capital en el año fiscal 2026 casi se triplicaron en comparación con el año fiscal 2024, contrarrestando casi por completo las nuevas entradas del mismo período. Este patrón de "altas entradas y altas salidas" ha debilitado significativamente el papel de apoyo de la IED neta en la cuenta corriente y las reservas de divisas.
Cambio estructural: el capital financiero reemplaza la inversión industrial
Lo que merece aún más atención es el cambio en la composición de la IED. En los últimos años, la proporción de inversores financieros (como fondos soberanos y capital privado) en la IED que fluye hacia la India ha seguido aumentando, mientras que la inversión en nueva planta (greenfield) por parte de empresas multinacionales en el sector manufacturero se ha quedado rezagada. En comparación con el auge de la inversión manufacturera de mediados de la década de 2010, la inversión actual se inclina más hacia sectores de activos ligeros como servicios digitales, fintech y energías renovables.
Si bien este tipo de inversión puede traer entradas de capital a corto plazo, sus efectos indirectos a largo plazo en la transferencia de tecnología, la creación de empleo y la mejora de la capacidad exportadora son limitados. En contraste, países como Vietnam, México e Indonesia han obtenido inversiones más sustanciales en la competencia por la IED manufacturera, creando una base industrial más sólida.
Reasignación global de capital y preocupaciones sobre la competitividad de la India
El desplome de la IED neta no es un fenómeno exclusivo de la India. Los flujos globales de IED están experimentando un ajuste estructural: el aumento de las tasas de interés, la fragmentación geopolítica y la regionalización de las cadenas de suministro están llevando a las empresas multinacionales a preferir ubicar su capacidad productiva cerca de los mercados finales. Aunque la India mantiene entradas brutas elevadas gracias a su enorme mercado interno y a los incentivos políticos (como el plan de incentivos vinculados a la producción), sigue enfrentando una intensa competencia de Asia Sudoriental, Oriente Medio y África del Norte en sectores de alto valor añadido como electrónica, semiconductores y vehículos eléctricos.
Es especialmente preocupante que la participación de la industria manufacturera en el PIB de la India se haya estancado durante mucho tiempo en torno al 17%, muy lejos del objetivo del 25% fijado por el gobierno. Si la contracción continua de la IED neta ralentiza la acumulación de reservas de divisas, podría afectar la calificación crediticia soberana de la India y sus costos de financiación externa.
Implicaciones políticas: de atraer inversiones a retenerlas## Implicaciones políticas: de atraer inversiones a retenerlas
Para los responsables de políticas, la caída de la IED neta implica pasar de atraer inversiones "cuantitativas" a "cualitativas". Las medidas concretas incluyen:
- **Profundizar el ecosistema manufacturero**: reducir los costos operativos de las empresas multinacionales y aumentar su disposición a establecerse a largo plazo mediante el fortalecimiento de la localización de la cadena de suministro, la mejora de la infraestructura logística y la estabilización de las políticas fiscales.
- **Optimizar la regulación de la repatriación de beneficios**: guiar razonablemente la reinversión de ganancias, por ejemplo, ofreciendo incentivos fiscales para las ganancias retenidas y alentando a las empresas multinacionales a destinar los beneficios a I+D local o expansión de capacidad.
- **Reducir la fricción en la salida de capital**: establecer mecanismos de salida más transparentes y predecibles, y al mismo tiempo atraer capital a largo plazo en lugar de capital caliente a corto plazo a través de instrumentos como bonos verdes y fideicomisos de inversión en infraestructura.
Evaluación de tendencias a largo plazo
En los próximos tres años, la IED neta de la India podría mantenerse en un nivel bajo, pero la entrada total seguirá siendo fuerte. La verdadera prueba es si la India puede convertir el entusiasmo del capital a corto plazo en un arraigo industrial a largo plazo. Si la inversión manufacturera no se recupera significativamente, la IED neta podría seguir fluctuando a la baja, e incluso volverse negativa. Por el contrario, si las reformas estructurales son adecuadas, la India tiene el potencial de convertirse en un nodo clave en la reestructuración de la cadena de suministro global, logrando un crecimiento sostenible de las entradas netas de capital.
El capital nunca se queda permanentemente. La India necesita demostrar no solo que puede atraer capital, sino también que puede hacer que el capital eche raíces.