De "China+1" a "Filipinas primero": el nuevo flujo del capital industrial japonés

En junio de 2026, la Autoridad de la Zona Económica de Filipinas (PEZA) lideró una misión a siete importantes ciudades industriales de Japón: Fukuoka, Shizuoka, Hamamatsu, Yokohama, Tokio, Maebashi-Gunma y Nagano, para una intensa ronda de inversiones de 11 días. A diferencia de la mayoría de las campañas de atracción de inversiones de otros países asiáticos, PEZA no trajo cartas de intención, sino compromisos concretos de expansión de varias empresas manufactureras japonesas de alta gama: el gigante de maquetas Tamiya reafirmó que su única fábrica en el extranjero está en Filipinas; Ajinomoto confirmó la construcción de una nueva planta en la provincia de Tarlac; Taiyo Yuden continuó con inversiones adicionales, y Yamaichi Electronics planea instalar nuevas instalaciones en el parque LISP IV, con inicio de operaciones en el segundo semestre de 2028.

Estos movimientos no son hechos aislados. Desde la visita del presidente filipino Marcos a Japón en 2024, los proyectos de expansión anunciados por empresas japonesas en Filipinas suman casi 60 mil millones de yenes (aproximadamente 1.1 mil millones de dólares), y se espera que generen 10,300 empleos. Según datos de PEZA, hasta 2025, operaban en Filipinas 744 empresas japonesas, con una inversión acumulada de más de 840 mil millones de yenes, que impulsan directamente 300,000 puestos de trabajo locales. Japón se ha mantenido durante varios años entre los tres principales países de origen de IED en Filipinas.

El nodo filipino en la reestructuración de la cadena de suministro

El mapa global de la manufactura japonesa está experimentando ajustes fundamentales. Impulsadas por las tensiones geopolíticas, la necesidad de seguridad en la cadena de suministro y los beneficios arancelarios del RCEP, las empresas japonesas están acelerando el traslado de parte de su capacidad de producción de China al Sudeste Asiático. En comparación con Vietnam y Tailandia, la ventaja de Filipinas está pasando del mero costo laboral al servicio integral de la "Zona Eco-PEZA", que incluye exenciones del impuesto a la renta (hasta 10 años), exención de aranceles para equipos importados, procedimientos aduaneros simplificados y la propiedad 100% extranjera que prefieren las empresas japonesas.

En esta visita, PEZA organizó conjuntamente con la Cámara de Comercio japonesa, gobiernos locales, instituciones financieras y académicas foros que cubrieron sectores clave como electrónica, equipos médicos, logística, autopartes y procesamiento agroindustrial. Además de los gigantes mencionados, participaron proveedores de pequeña y mediana empresa como Kenko Tokina, KAPCO Manufacturing, Kurosaka Infinity y Daito Corporation. Esto indica que el despliegue japonés en Filipinas se está expandiendo de "fábricas faro" individuales a conglomerados industriales.

El doble motor médico y electrónico: la ruta de mejora industrial filipina

Es notable que PEZA destacó especialmente el área de tecnología médica en esta ocasión. Las operaciones globales de Terumo en Filipinas muestran un modelo de combinación de fabricación local de equipos médicos de alta gama con capacitación de talento. Filipinas está intentando pasar del ensamblaje de bajo nivel a la manufactura intensiva en tecnología: la nueva fábrica de Yamaichi Electronics introducirá equipos de prueba de semiconductores más avanzados; la expansión de Taiyo Yuden apunta a la brecha de capacidad de componentes pasivos.

Al mismo tiempo, la exigencia de localización de talento por parte de las empresas japonesas también impulsa a PEZA a cooperar con universidades e instituciones de capacitación técnica japonesas.Al mismo tiempo, la exigencia de localización de talento de las empresas japonesas también impulsa la cooperación entre PEZA y universidades e instituciones de formación técnica de Japón. En las reuniones con la Cámara de Comercio e Industria de la Prefectura de Shizuoka y la de Nagano, ambas partes confirmaron el fortalecimiento de los programas de envío de ingenieros y formación profesional para aliviar la presión de la escasez de trabajadores técnicos en Filipinas.

Competencia regional intensificada: ¿cómo mantiene Filipinas su ventaja?

A pesar de un buen comienzo, Filipinas no está exenta de competidores en la lucha por la IED en el sudeste asiático. Vietnam, con su estabilidad política y una cadena de suministro electrónico más madura, sigue siendo la primera opción para la industria electrónica japonesa. Tailandia, basándose en su base industrial automotriz y las redes de largo plazo de los conglomerados japoneses, ha tomado la delantera en la transición hacia los vehículos eléctricos. El arma competitiva de PEZA reside en su entorno regulatorio en mejora continua: servicios de ventanilla única, sistemas de aprobación en línea y "zonas ecológicas personalizadas" para grandes proyectos.

Sin embargo, el aumento de los costos del suelo, la inestabilidad del suministro eléctrico y los cuellos de botella en infraestructura siguen siendo preocupaciones latentes. El director de PEZA, Panga, enfatizó en repetidas ocasiones durante esta visita "el apoyo a los inversores, la facilidad para hacer negocios y un entorno de zona ecológica confiable", lo que refleja su respuesta a estos desafíos reales. Si Filipinas puede convertir la "expansión de prueba" del capital japonés en un compromiso a largo plazo dependerá de la ejecución de las reformas de infraestructura y del clima empresarial en los próximos cinco años.

Tendencia a largo plazo: producción regionalizada e inversión en grupos

Desde una perspectiva más amplia, la creciente inversión de las empresas japonesas en Filipinas no es un acto aislado, sino parte del proceso de "regionalización" de la cadena industrial de Asia Oriental. Las reglas de acumulación de origen en el marco del RCEP y la continua catalización de las fricciones comerciales entre China y Estados Unidos hacen que las empresas multinacionales prefieran construir una red completa de proveedores dentro de una sola región. Filipinas, con su ubicación geográfica (en el punto de encuentro entre la ASEAN y Asia Oriental) y su población laboral de habla inglesa, se está convirtiendo en una "plataforma dual" para las empresas japonesas dirigidas al mercado de Asia-Pacífico y al mercado estadounidense.

Uno de los mayores logros de esta visita de PEZA fue impulsar la inversión de seguimiento de los proveedores pequeños y medianos japoneses, que a menudo forman un círculo lógico de servicio dentro del radio de expansión de las grandes empresas en Filipinas. Una vez que los componentes clave, moldes, procesamiento secundario y otros eslabones de apoyo estén en su lugar, la posición de Filipinas en el sistema de fabricación global de Japón pasará de ser un "papel de respaldo" a un "nodo central".

Conclusión

Filipinas está aprovechando la innovación institucional de PEZA y los dividendos diplomáticos del gobierno de Marcos para ganar participación durante la ventana de reubicación de la industria manufacturera japonesa. Desde la fábrica exclusiva en el extranjero de Tamiya hasta la nueva planta de Ajinomoto en Tarlac, desde la tecnología médica hasta los componentes electrónicos, la inversión japonesa se está expandiendo desde la mano de obra intensiva hacia campos intensivos en capital y tecnología. Pero la clave de este juego de inversión no radica en los compromisos ya obtenidos, sino en si Filipinas puede aprovechar el "voto de confianza" de las empresas japonesas para impulsar la actualización de su infraestructura interna y su sistema de gobernanza. En la futura competencia del sudeste asiático, los ganadores serán aquellas economías que puedan convertir los flujos de IED en competitividad sostenida.