Fisuras estructurales bajo la aparente prosperidad

En 2025, la inversión extranjera directa (IED) neta de Malasia registró un sólido crecimiento del 41,2 %, alcanzando un total de 65 900 millones de ringgit. Sin embargo, la marcada divergencia entre sectores suscita una reflexión más profunda: la entrada de IED en manufacturas se desplomó a 2 600 millones de ringgit, una caída interanual superior al 70 %; mientras que la IED en servicios se disparó hasta 59 500 millones de ringgit, acaparando casi el 90 % del total de entradas.

Este contraste tan acusado no es un simple vaivén cíclico, sino el reflejo de un cambio en la lógica subyacente de los flujos de capital globales. Cuando la economía digital, los centros de datos y los servicios de alta gama se convierten en focos de inversión, el tradicional modelo de «fábricas por pedidos» está siendo reemplazado por el de «cadenas ecológicas por cuotas de mercado».

Espejo de las tendencias mundiales de la IED

Desde una perspectiva internacional, la inclinación de la IED hacia los servicios es un fenómeno estructural que viene produciéndose desde hace años. Según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la proporción de la IED mundial en servicios ha pasado de aproximadamente el 45 % en 2010 a casi el 65 % en 2024. La transformación de Malasia no es un caso aislado, sino una transición común tanto en países desarrollados como en mercados emergentes: a medida que aumenta el nivel de ingresos de una economía, se expande la demanda interna de servicios de información, seguros financieros y servicios profesionales, y el capital extranjero sigue naturalmente ese cambio del mercado.

Los datos de Malasia en 2025 corroboran precisamente esta relación «ingresos-estructura». El profesor de Economía de la Sunway University, Yeah Kim Leng, señala que el aumento del peso del sector servicios está correlacionado positivamente con el crecimiento de la renta nacional, y es especialmente típica la concentración de inversiones en comunicaciones informáticas y seguros financieros.

Enfriamiento de la inversión manufacturera: migración de la cadena de valor, no desindustrialización

En apariencia, el desplome de la IED manufacturera resulta preocupante, sobre todo teniendo en cuenta el papel tradicional de la manufactura como pilar de la economía malasia. No obstante, un análisis más detallado revela que el sector no ha perdido su atractivo.

**Primero, los ingresos por IED manufacturera siguen siendo sólidos.** En 2025, los ingresos generados por la IED en manufacturas alcanzaron los 55 500 millones de ringgit, 21 veces su volumen de entrada, lo que indica una tasa de utilización de la capacidad existente extremadamente alta y márgenes de beneficio considerables. Mohd Sedek Jantan, del IPPFA, lo interpreta como una «extracción de valor» más que una «contracción manufacturera»: las empresas multinacionales están reasignando capital hacia eslabones de mayor valor añadido, como el diseño de semiconductores, los centros de datos y las sedes regionales, que estadísticamente se clasifican dentro del sector servicios.

**Segundo, la cartera de inversiones aprobadas se mantiene saludable.** Lee Heng Guie, del Socio-Economic Research Centre, señala que entre 2023 y 2025, la manufactura sigue representando un promedio del 56,2 % del total del capital extranjero aprobado, y las inversiones se concentran en áreas clave como la electrónica y eléctrica, semiconductores, metales básicos y minerales no metálicos. La implementación del Nuevo Plan Maestro Industrial 2030 y de la Estrategia Nacional de Semiconductores podría atraer más inversiones en eslabones avanzados como la fabricación de obleas y el diseño de circuitos integrados.**Tercero, el desempeño de las exportaciones respalda la solidez manufacturera.** En mayo de 2025, las exportaciones de Malasia crecieron un 45,3% interanual, lo que muestra que los activos manufactureros existentes siguen activos en la cadena de suministro global. Vincent Lau de Rakuten Trade considera que los datos de IED no deben malinterpretarse como una fuga de inversiones; el ecosistema de E&E de Malasia sigue siendo fuerte y la tendencia de diversificación de la cadena de suministro continúa beneficiando al país.

Infraestructura digital: nuevo ancla de la IED

El 90% de la IED en servicios se concentra en tecnologías de la información y comunicaciones, seguros y finanzas, donde la inversión en centros de datos e infraestructura de computación en la nube es el principal motor. Según datos de Lee Heng Guie, la participación del sector servicios en la IED aprobada ha pasado del 30,8% en 2023 al 50,2% en 2025, detrás de lo cual se encuentra la competencia de los gigantes tecnológicos globales por los centros digitales del sudeste asiático.

Malasia, gracias a su suministro eléctrico estable, puntos de conexión de cables submarinos internacionales y su madura capacidad de ensamblaje y prueba de semiconductores, se está convirtiendo en un punto caliente de inversión en infraestructura de cómputo en la era de la IA. Aunque este tipo de inversión se contabiliza en el sector servicios, está profundamente vinculada con la manufactura: los centros de datos requieren equipos eléctricos, sistemas de refrigeración y conjuntos de chips, lo que impulsa indirectamente la demanda manufacturera.

Debate sobre la desindustrialización prematura

Aunque algunos expertos temen que la caída de la inversión manufacturera pueda desencadenar una "desindustrialización prematura", la mayoría opina que la transformación actual es más bien una "actualización de la ruta". Mohd Sedek enfatiza que la situación actual es una migración de la cadena de valor, no una retirada industrial. La próxima fase del ciclo de inversión en IA —desde el diseño de chips hasta el ensamblaje avanzado, servidores de IA e infraestructura complementaria— beneficiará directamente a las entidades manufactureras de Malasia.

Yeah Kim Leng proyecta que la IED manufacturera se recuperará desde un mínimo de 2.600 millones de ringgit, fluctuando alrededor de una tendencia de 12.000 millones de ringgit anuales, siempre que Malasia consolide su papel clave en la cadena mundial de suministro de semiconductores.

Conclusión: el inicio de un nuevo paradigma de inversión

Los datos de IED de Malasia en 2025 no deben reducirse a una dicotomía de "declive manufacturero vs. auge de servicios". Reflejan que el capital global se está asignando de manera más precisa: la manufactura intensiva en mano de obra de bajo costo pierde atractivo, pero la manufactura de alta complejidad, los servicios digitales y la infraestructura de innovación se convierten en nuevos imanes.

Para los formuladores de políticas, lo clave no es comparar las cifras de ambos sectores, sino asegurar la conexión completa de la cadena industrial desde la manufactura hasta los servicios —permitiendo que áreas como I+D de semiconductores, operación de centros de datos y fintech retroalimenten el lado manufacturero, evitando la creación de "islas de servicios". La historia de la IED de Malasia quizás se esté convirtiendo en una muestra típica para muchas economías de ingresos medios durante su transición digital.