Introducción: el entorno empresarial se ha convertido en el nuevo campo de batalla de la competencia global por el capital

Cuando el Banco Mundial sustituyó en 2023 el antiguo sistema Doing Business por el marco B-READY, la percepción del entorno empresarial en la comunidad internacional ya había pasado de un simple "facilidad para hacer negocios" a un enfoque más complejo sobre el marco legal y la calidad regulatoria. En el último ranking, economías como Singapur, Estonia y Georgia figuran en los primeros puestos, mientras que la mayoría de los países en desarrollo siguen en posiciones de persecución. Para los mercados emergentes, optimizar el entorno empresarial no es solo una cuestión de reforma interna, sino también el boleto de entrada para participar en la asignación global de capital.

China es el ejemplo más llamativo en esta pista. En 2005, China ocupaba el puesto 91 en el índice global de entorno empresarial; para 2020, saltó al puesto 31, convirtiéndose en una de las diez economías con mayor mejora en el mundo. Pero los datos a nivel nacional ocultan enormes disparidades regionales internas. El oeste de China — que abarca aproximadamente el 70% del territorio nacional — ha estado durante mucho tiempo limitado por el aislamiento geográfico, el rezago en el desarrollo del mercado y la debilidad del entorno institucional blando, siendo una zona deprimida en cuanto a entorno empresarial.

Sin embargo, los cambios de los últimos años están rompiendo este estereotipo. Un estudio basado en datos de panel de 82 ciudades del oeste de China entre 2006 y 2021 muestra que la implementación de políticas de ciudades inteligentes ha mejorado significativamente el entorno empresarial de la región occidental, y esta mejora es estadísticamente robusta y mecánicamente clara. Este estudio, publicado en *Scientific Reports*, proporciona una nueva base empírica para comprender si "la gobernanza digital puede convertirse en una palanca para el desarrollo en salto de las regiones menos desarrolladas".

Política de ciudades inteligentes: no solo tecnología, sino también reconstrucción institucional

En apariencia, la política de ciudades inteligentes se orienta hacia la aplicación de macrodatos, computación en la nube e inteligencia artificial en infraestructura y servicios. Pero desde la perspectiva de la economía institucional, su significado más profundo radica en reducir los costos de transacción y la incertidumbre institucional. El estudio señala que la política de ciudades inteligentes no es una simple acumulación de tecnología, sino una transformación sistemática de los modelos de gobernanza y los arreglos institucionales.

El estudio se basa en el método de diferencias en diferencias de múltiples períodos, tratando la política de ciudades inteligentes como un experimento cuasi natural. Desde 2012, China ha establecido pilotos de ciudades inteligentes en lotes; de las 94 ciudades del oeste, 37 fueron seleccionadas, cubriendo casi el 40%. Esta implementación progresiva proporciona condiciones excepcionales para identificar los efectos causales de la política.

El estudio encuentra que la política de ciudades inteligentes tiene un efecto significativo en la mejora del entorno empresarial de las ciudades occidentales. Más importante aún, esta mejora no es un "enfoque único para todos". La investigación muestra que el efecto de la política es más prominente en megaciudades, ciudades con mayor nivel de capital humano, mayor respaldo financiero y mejor infraestructura digital. Esta heterogeneidad revela una lógica clave: la gobernanza digital no es una herramienta aislada; necesita formar un ecosistema sinérgico con talento, capital e infraestructura.

Desglose de mecanismos: el trío de la mercantilización, la internacionalización y el Estado de derecho

¿Cómo mejora específicamente el entorno empresarial una ciudad inteligente? El estudio resume los mecanismos en tres dimensiones:Primero, la mercantilización. La tecnología digital reduce la asimetría de información y hace que el mercado desempeñe un papel más decisivo en la asignación de recursos. El costo para las empresas de acceder a información sobre factores como políticas, suelo y crédito disminuye, y la eficiencia en la asignación de recursos mejora.

Segundo, la internacionalización. Las ciudades inteligentes impulsan que los servicios gubernamentales se alineen con las reglas internacionales. Aplicaciones como los puertos digitales, el flujo transfronterizo de datos y los servicios de ventanilla única para empresas con inversión extranjera, en esencia, incorporan las reglas comerciales internacionalmente aceptadas en los procesos de gobernanza.

Tercero, la juridificación. Las herramientas de supervisión inteligente hacen que el comportamiento del gobierno sea más transparente y predecible, reduciendo la intervención arbitraria. La teoría institucional sostiene que solo cuando las reglas son estables y ejecutables, las empresas se atreven a realizar inversiones a largo plazo.

La investigación también encontró que la tecnología financiera (fintech) amplifica significativamente los efectos positivos de las políticas de ciudades inteligentes. Las aplicaciones fintech, como los pagos digitales, el crédito en línea y la gestión inteligente de riesgos, junto con la gobernanza digital urbana, generan un "doble dividendo digital", lo que reduce aún más los costos de financiamiento y los riesgos operativos de las empresas.

Desbordamiento espacial: la reestructuración en clúster de la competitividad regional

Vale la pena señalar que la política de ciudades inteligentes también tiene efectos de desbordamiento espacial significativos en la mejora del entorno empresarial. Esto significa que una ciudad que implementa una política de ciudad inteligente no solo mejora su propio entorno empresarial, sino que también influye en las ciudades vecinas a través de la interconexión de infraestructura, el desbordamiento de conocimiento y la integración del mercado.

Este efecto de desbordamiento tiene profundas implicaciones para la distribución de las empresas multinacionales. La lógica tradicional de selección de ubicación enfatiza el tamaño económico o las políticas preferenciales de una sola ciudad, mientras que en la era de la gobernanza digital, la "red de calidad institucional" de toda la región se convierte en una nueva ventaja de localización. Cuando un grupo de ciudades del oeste forma un clúster de innovación institucional gracias a las políticas de ciudades inteligentes, su atractivo para la inversión extranjera ya no es aislado, sino integrado.

Implicaciones para el Sur Global y las decisiones de inversión transnacional

El valor de esta investigación no se limita a China. Para las regiones del "Sur Global", como el Sudeste Asiático, el Sur de Asia y África, la experiencia del oeste de China ofrece un camino claro: en la etapa en que la infraestructura física aún no está completamente madura, es posible lograr una mejora transformadora del entorno empresarial mediante la construcción de "infraestructura blanda" de gobernanza digital.

Para las empresas multinacionales, este hallazgo implica que, al evaluar las oportunidades de inversión en mercados emergentes, los indicadores tradicionales de costos, mercado y dotación de recursos ya no son suficientes. El nivel de gobernanza digital de las ciudades, la capacidad de coordinación de políticas y el grado de alineación con las reglas globales se están convirtiendo en nuevas variables clave. Aquellas ciudades occidentales que parecen periféricas, si continúan profundizando sus políticas de ciudades inteligentes, bien podrían convertirse en nuevos nodos en la reestructuración de las cadenas de suministro globales.

Tendencia a largo plazo: la gobernanza inteligente se convertirá en infraestructura de inversión global

De cara al futuro, los flujos de capital global se concentrarán cada vez más en regiones que sobresalen tanto en "calidad institucional + infraestructura digital". La política de ciudades inteligentes no es solo un experimento de China; representa una tendencia global: la capacidad de gobernanza gubernamental en sí misma se está convirtiendo en una infraestructura calculable, comparable e invertible.Para los responsables de políticas, la conclusión clave es que la optimización del clima de negocios no se logra con una reforma única, sino que requiere un suministro institucional digital continuo. Para los inversores, significa actualizar su marco de análisis de localización e incorporar la capacidad de gobernanza digital en la evaluación de riesgos y la identificación de oportunidades.

El caso del oeste de China demuestra que las regiones rezagadas no necesitan replicar el camino recorrido por las zonas costeras. Al dotar al clima de negocios de un «cerebro inteligente» mediante políticas de ciudades inteligentes, pueden encontrar su lugar en la competencia global por el capital. Esta quizá sea la decisión estratégica más importante para las regiones menos desarrolladas en la nueva ronda de globalización.